Las autoridades alemanas estrechan el cerco y van dejando víctimas a su paso. Después de acusar injustamente a los pepinos españoles y señalar a un restaurante de Lübeck como focos de la infección, parece que ya están cerca de localizar el origen del brote de E. coli que está colapsando el sistema sanitario alemán y que ha provocado infecciones en una docena de países.
Ahora, las autoridades alemanas han puesto en el punto de mira una plantación de brotes de soja en Bienenbuettel (70 kilómetros al sur de Hamburgo), por ser sospechosa de haber provocado la infección del E. coli, que ya se ha cobrado la vida de 22 personas. El ministro regional de Agricultura, Gert Lindemann, anunció el resultado de las últimas investigaciones, que apuntan a semillas germinadas, aunque precisó que las conclusiones definitivas del laboratorio se conocerán. De todas formas, se ha prohibido el consumo de soja en todo el país y se ha pedido precaución con el resto de hortalizas y legumbres.


